
Debemos saber que todo proyecto educativo debe ser realista, ya que no podemos enseñar a esquiar a un bebé de meses que todavía no sabe andar, ni enseñar operaciones matemáticas muy complejas a un niño de cuatro años.
La razón extricta en que ni su mente ni su cuerpo (física o
cognitivamente) está preparado para ello, y sería inútil intentarlo. De
igual modo debemos saber que, por ejemplo, para montar en bicicleta siempre habrá tiempo, aunque le resultará más fácil aprender a un niño de cuatro años que a una persona de cuarenta años.